Resumen rápido: Qué comprobar en una prueba de conducción, tanto si la moto es nueva en el concesionario como de segunda mano con un particular.

Probar la moto antes de comprarla es el paso que más se salta la gente, sobre todo comprando de segunda mano por prisa o por vergüenza a incordiar al vendedor. Es, con diferencia, el paso más importante de todos.
Antes de arrancar
- Súbete a la moto en parado: comprueba que llegas bien al suelo y que la postura te resulta cómoda antes de nada.
- Revisa el estado general en frío: arranque, ralentí estable, humo anormal en el escape, ruidos extraños en el motor.
- Comprueba que todas las luces, intermitentes y el claxon funcionan.
Durante la prueba
- Prueba el embrague y el cambio de marchas: debe entrar con suavidad, sin saltos ni ruidos metálicos.
- Prueba ambos frenos por separado, notando si muerden de forma uniforme o si hay vibraciones extrañas.
- Si puedes, prueba en distintos tipos de firme y a distintas velocidades, no solo en línea recta a baja velocidad.
- Presta atención a vibraciones anómalas, ruidos en la suspensión o tirones al acelerar.
Si es de segunda mano
- Pide ver la documentación (ficha técnica, ITV, historial de mantenimiento) antes o justo después de la prueba.
- Compara el número de bastidor de la moto con el que figura en la documentación.
- Desconfía de quien no te deja probarla, aunque sea un trayecto corto y con el DNI en depósito de por medio.
Errores habituales
- No probarla por vergüenza a hacer perder el tiempo al vendedor.
- Probarla solo en línea recta a poca velocidad, sin frenar ni girar de verdad.
- Dejarse llevar por la emoción del momento y no fijarse en detalles mecánicos.
Si compras de segunda mano y tienes dudas mecánicas, llevar a alguien con más experiencia a la prueba (o pagar una revisión rápida en un taller de confianza) suele salir mucho más barato que un problema descubierto después.
