Resumen rápido: Qué comprobar en una prueba de conducción, tanto si la moto es nueva en el concesionario como de segunda mano con un particular.

Motoristas revisando una motoFoto: Lance Cpl. David Hersey · Dominio público · Wikimedia Commons

Probar la moto antes de comprarla es el paso que más se salta la gente, sobre todo comprando de segunda mano por prisa o por vergüenza a incordiar al vendedor. Es, con diferencia, el paso más importante de todos.

Antes de arrancar

  • Súbete a la moto en parado: comprueba que llegas bien al suelo y que la postura te resulta cómoda antes de nada.
  • Revisa el estado general en frío: arranque, ralentí estable, humo anormal en el escape, ruidos extraños en el motor.
  • Comprueba que todas las luces, intermitentes y el claxon funcionan.

Durante la prueba

  • Prueba el embrague y el cambio de marchas: debe entrar con suavidad, sin saltos ni ruidos metálicos.
  • Prueba ambos frenos por separado, notando si muerden de forma uniforme o si hay vibraciones extrañas.
  • Si puedes, prueba en distintos tipos de firme y a distintas velocidades, no solo en línea recta a baja velocidad.
  • Presta atención a vibraciones anómalas, ruidos en la suspensión o tirones al acelerar.

Si es de segunda mano

  • Pide ver la documentación (ficha técnica, ITV, historial de mantenimiento) antes o justo después de la prueba.
  • Compara el número de bastidor de la moto con el que figura en la documentación.
  • Desconfía de quien no te deja probarla, aunque sea un trayecto corto y con el DNI en depósito de por medio.

Errores habituales

  • No probarla por vergüenza a hacer perder el tiempo al vendedor.
  • Probarla solo en línea recta a poca velocidad, sin frenar ni girar de verdad.
  • Dejarse llevar por la emoción del momento y no fijarse en detalles mecánicos.

Si compras de segunda mano y tienes dudas mecánicas, llevar a alguien con más experiencia a la prueba (o pagar una revisión rápida en un taller de confianza) suele salir mucho más barato que un problema descubierto después.