Resumen rápido: Calarse en un semáforo o en una cuesta es de los sustos más comunes para quien empieza. Por qué pasa y cómo evitarlo con la técnica de embrague adecuada.
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Calarse no tiene mayor importancia mecánica, pero es una de las situaciones que más nerviosismo genera, sobre todo parado en un cruce con tráfico detrás. La buena noticia es que se soluciona casi siempre con la misma técnica.
Por qué se cala una moto
- La causa más habitual es soltar el embrague demasiado rápido sin suficientes revoluciones de motor para compensar.
- También puede pasar por soltar el embrague de golpe al arrancar en una cuesta pronunciada, o al reanudar la marcha muy despacio en primera.
- En motos con inyección moderna es menos frecuente que con carburador, pero puede seguir pasando si el motor está frío.
La técnica para evitarlo
- Sube ligeramente las revoluciones con el gas antes de soltar el embrague, sobre todo al arrancar desde parado.
- Suelta el embrague de forma progresiva hasta notar el “punto de fricción” (donde la moto empieza a querer moverse) y mantente ahí un instante antes de soltar del todo.
- En cuestas, usa el freno trasero para retener la moto mientras sueltas el embrague con el gas ya un poco más alto de lo habitual.
Si se cala en un cruce o semáforo
- Mantén la calma: no es peligroso, solo hay que volver a arrancar.
- Pon punto muerto o mantén el embrague apretado, arranca de nuevo y repite la salida con algo más de gas.
- Si notas que te pones nervioso por el tráfico detrás, un gesto con la mano suele bastar para que el resto entienda qué pasa.
Errores habituales
- Soltar el embrague de golpe por los nervios de tener tráfico esperando.
- No dar nada de gas al soltar el embrague, sobre todo en frío o en cuesta.
- Ponerse tan nervioso tras calarse que se repite el mismo error al segundo intento.
Calarse es de las cosas más normales que le pasan a cualquier motorista, incluso con experiencia. Practicar arrancadas en cuesta en un lugar tranquilo ayuda mucho a que deje de pasar.
