Resumen rápido: Los primeros minutos de lluvia son los más peligrosos. Consejos para reducir el riesgo cuando te toca conducir en firme mojado.

Motoristas circulando con lluviaFoto: Arvind Jain · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

La lluvia no es el mayor peligro: lo son los primeros 15-20 minutos de lluvia, cuando el aceite y la suciedad acumulados en el asfalto suben a la superficie y reducen mucho el agarre. Después, con la carretera ya lavada, el riesgo baja algo.

Antes de salir

  • Usa un equipo impermeable de verdad, no solo resistente al agua: mojarte reduce la concentración y la capacidad de reacción.
  • Comprueba el estado de tus neumáticos: con poca profundidad de dibujo, el riesgo de aquaplaning sube mucho.
  • Si puedes elegir, evita salir justo cuando empieza a llover; espera unos minutos a que la lluvia “lave” la carretera.

En marcha

  • Reduce la velocidad y aumenta la distancia de seguridad: la frenada tarda más y el margen de error es menor.
  • Evita pintura de señales horizontales, marcas viales, tapas de alcantarilla y raíles de tranvía: son las superficies más resbaladizas cuando están mojadas.
  • Suaviza todas tus acciones: aceleración, frenada y cambios de dirección deben ser más progresivos que en seco.
  • Si tu moto tiene varios modos de conducción, usa el modo lluvia si está disponible: suaviza la respuesta del acelerador y ajusta el control de tracción.

Visibilidad

  • Lleva una pantalla o gafas con tratamiento antivaho, o dejará de verse nada en pocos minutos.
  • Usa ropa con elementos reflectantes: con lluvia, la visibilidad para el resto de conductores baja mucho.
  • Enciende las luces si no lo están ya de serie, y modera la velocidad en tramos con poca visibilidad.

Errores habituales

  • Mantener la misma velocidad y distancia que en seco.
  • Frenar o acelerar de forma brusca sobre pintura o alcantarillas.
  • Salir con equipamiento que en teoría es impermeable pero lleva años sin tratar y ya no lo es.

Si la lluvia es muy intensa y tu experiencia es limitada, valorar parar a esperar a que amaine no es de cobardes: es la decisión más razonable.